Hacerse una sesión de belleza en casa es cómodo y nos ayuda a tener la piel siempre a punto para cualquier ocasión. El baño turco puede ayudarnos a que esta rutina de belleza sea aún más efectiva y ofrezca mejores resultados.

¿Qué es un baño turco?

También se les conoce como ‘Hamman’ y son similares a las antiguas termas romanas. Aunque usarlos es una costumbre muy antigua, hasta el día de hoy siguen formando parte de los rituales de belleza de hombres y mujeres. Limpia la piel de impurezas a través del vapor en distintos grados de temperatura.

Provoca sudores en el cuerpo gracias a los cuales se eliminan toxinas e impurezas. Se comienza con una temperatura templada para que el cuerpo se vaya adaptando, y poco a poco esta se irá elevando hasta alcanzar más o menos los 40 grados. La última sesión será una temperatura que no rebase los 18 grados, de este modo, los poros se abren y se cierran dejando la piel limpia y pura por dentro y por fuera.

Aprovecha tu baño turco para tus sesiones de belleza

Los beneficios del baño turco son muchos, desde la limpieza de impurezas y toxinas, hasta la hidratación de las vías respiratorias y la estimulación de la circulación sanguínea.

Aprovecha los beneficios del baño turco para tu rutina

Tómate un tiempo para ti y hazte esta rutina de belleza semanal:

  • Entra en el baño turco y eleva la temperatura hasta 40 grados. De este modo abrirás los poros al máximo y podrás limpiar la piel en profundidad.
  • Sal del baño turco y aplica una mascarilla de arcilla por todo el cuerpo y el rostro. También puedes hacerla con frutas cítricas que aportan vitaminas y ayudan a que tu piel se vea con vida y brillante.
  • Enjuaga la arcilla con agua templada y vuelve a entrar en el baño turco durante unos cinco minutos.
  • Tonifica la piel con un tónico calmante.
  • De nuevo, entra en tu baño turco y permite que la temperatura más fría, sin superar los 18 grados, cierre tus poros y permita que los productos que has aplicado hagan su efecto. Quédate unos 10 minutos o más si quieres.
  • Hidrata. Usa una loción corporal hidratante adaptada a tu tipo de piel. Si tienes la piel muy seca puedes sustituir la crema hidratante por un aceite corporal de almendras, karité o coco.

Cuando hayas concluido con esta sesión de belleza, tu piel estará limpia, tersa, brillante y llena de vida. El baño turco es un aliado imprescindible para limpiarla en profundidad.

Si aún no tienes uno en casa, habla con nosotros. Somos expertos con años de experiencia en la instalación de baños turcos, jacuzzis y saunas. Tener tu propio espacio de belleza y relajación en casa puede costarte menos de lo que imaginas. Te haremos un presupuesto personalizado sin compromiso. ¡Te esperamos!